El partido de los 10 minutos, por @SrGines

Venció la Deportiva (2-1) frente a un Oviedo que acrecentó un poco más su mala racha en un partido en el que los carbayones pueden salir muy tocados anímicamente mientras que por su parte los de Bolo salen reforzados tras remontar el gol inicial de Ortuño.

Se suele decir que cada partido tiene muchos partidos dentro. En el de hoy yo conté cuatro. El primero fue el de las lesiones. Podemos dar gracias a Dios de contar con una plantilla bastante amplia, porque lo de las lesiones este año es un no parar. Cada vez que te das cuenta, cae uno, si tenemos suerte. Hoy fueron dos. Y medio. Primero Valcarce. Percance muscular. A poco que sea, y con suerte, no le volvemos a ver hasta noviembre, tal y como discurren este tipo de percances en esta santa casa. Entró en su lugar Maxi Villa, que si bien le costó entrar en el partido, con el paso de los minutos se fue asentando y estuvo a un gran nivel en los minutos finales. No es nada fácil para un jugador que juega a pierna cambiada y que su pierna mala la tiene casi para subir al bus. Después cayó Nacho Gil, al que se le volvió a salir el hombre (ya le ocurrió en el partido frente al Alcorcón) y no pudo continuar. Entró por él un Pablo Valcarce que salía de lesión y que finalmente resultó definitivo para el desenlace de hoy. El medio, Kaxe, recibió un codazo que lo vi yo desde 70 metros pero que el árbitro a dos no fue capaz de apreciar, dado que ni sancionó la acción con falta. 9 grapas, gorrito al más puro estilo Mireia Belmonte, cojonazos vascos premium y al prao de nuevo. Más o menos ahí terminó el primer partido. De fútbol nada, claro. El segundo partido comenzó con una mano de Manu fuera del área. Fue el momento en el que los visitantes pensaron que igual podían sacar algo de este partido. Fueron los momentos de más agobio para los locales que comenzaron con esa misma falta (a la barrera) la jugada posterior  culminada con el disparo de Saúl Berjón que salvó abajo Manu y un centro que se envenenó y que obligó a Manu a despejar. Este partido culminó ya en la segunda mitad cuando Joselu mandó un zapatazo al palo que agitó hasta los cimientos del campo.

El tercer partido fue EL PARTIDO. Nada más duró diez minutos, pero es donde se determinó el reparto de puntos de esta jornada para los dos equipos y el que ahondó a unos más en su crisis y sacó a los otros de las pequeñas dudas que pudieran haber generado en la última semana. Este partido comenzó con Noguera dejando pasar un balón por el que tenía que haber reculado y dejando que Ortuño, solo, en el segundo palo conectara un testarazo impecable cuyo destino no podía ser otro que la red. Si la sombra de “resucitamuertos” empezó a planear por El Toralín, apenas le dio tiempo a instalarse. Quién si no, Yuri, la haría desaparecer de un plumazo. Más bien de un golazo. La Deportiva, la mayoría de veces inocente, se aprovechó de un rival aún más cándido que ella y en una falta sacada rápido Isi dejaba en ventaja a un Yuri más listo que su marcador y que desde el semicírculo de la frontal ejecutaba una parábola perfecta que superó a un Nereo Champagne en tierra de nadie. Tablas en el marcador y los ánimos de unos y otros en las antípodas. Poco había hecho la Deportiva para marcar, pero fue eficaz a la primera que tuvo. Y a la segunda, también con Yuri de protagonista. Una buena combinación por banda derecha la capitalizó el brasileño que intentó filtrar un pase al corazón del área pero su tentativa la desvió un defensa y el balón fue a parar a las inmediaciones de donde pululaba Pablo Valcarce que se adelantó al cancerbero oviedista en su salida y le cruzó el balón sin que pudiera hacer nada para que acabara en la red. Ahí culminaría este partido, en el que tres acciones definieron el devenir del conjunto del encuentro. El cuarto, y último, partido fue el de quemar las naves. Agotó Bolo el único cambio que le quedaba y lo mismo hizo Rozada con los suyos. Pero salvo un remate de Ibra en bastante buena posición, otro forzado de Ortuño que atajó Manu y dos remates del recién incorporado Benito y de Yuri que rebotaron en sus marcadores, poco más pasó hasta el final del tiempo reglamentario. Como dato anécdotico, pero no baladí, me gustó que la Deportiva hiciera lo que tantas veces le hacen a ella: perder tiempo. Ver a Yuri tirarse en los últimos instantes de un partido que agonizaba con la intención de que el juego no fuera continuado también es fútbol. Y lo hacemos muy poco. Y al que no le guste, que arrée, pero no siempre vamos a ser los tontitos del patio. Un saludo.

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